Hay gente a la que, cuando despierta cada mañana frente a su dinero y sus posesiones, no le falta nada. Solo un dia de su vida... Y yo no tengo dias que perder ni que regalar. Tengo dias para vivir, para sentir, para disfrutar. Que ya no me cuento historias ni se las cuento a nadie. Y que desde que te has ido, la bailo igual contigo que sin ti.



2 comentarios:

Edu dijo...

Decía Cicerón que agua que no fluye, se estanca y se pudre,por eso debemos proyectar nuestros corazones al futuro.
Saludos.

Roxana dijo...

Bienvenido al blog, Edu, y muchas gracias por tu comentario. Espero verte a menudo por aqui.

Un saludo