El indio va a la piscina dos días por semana. Esta encantado y dice que ya sabe nadar (lo lleva diciendo desde el primer día que fue) Antes de entrar en la piscina madres y niños/as nos hacinamos en el vestuario de señoras para que los peques se desnuden, que parece mas un cayuco que una piscina municipal, con esa humedad por todas partes y ese calor asfixiante... La clase de natación dura una hora, durante la cual, ya sin niños, las madres se vuelven a hacinar en la cafetería (lo que las gusta el calor humano) frente a una amplia cristalera que da a la piscina mientras ven como sus hijos/as aprenden el arte acuático y además, por si fuera poco, hablan de ellos, contándose orgullosas unas a otras las ventosidades de sus retoños. Hay grupos en los que incluso las madres se turnan para llevar un bizcocho amorosamente preparado por ellas....
En fin, yo no comparte bizcocho ni ventosidades con ellas. Yo soy "la rara" del libro, la que se sienta sola a leer, o la que se queda de conversión con el socorrista (amigo, claro) o con la que se sienta el dueño de la cafetería a charlar de sus cosas (otro amigo).
Lo cierto es que me da miedo verlas y pensar que puedo llegar a convertirme en una de ellas. En una mujer cuyo máximo aliciente sean sus hijos, a los que dedican su vida y en los que proyectan sus inquietudes, sus esperanzas, sus anhelos y los sueños que ellas no pudieron cumplir (Ella sí será medico o el sí será arquitecto...) miro ese escaparte y siento escalofríos.
Si algún día me pasa, por favor, los que me conocéis, darme una pedrada en la cabeza, o algo, os lo agradeceré y mis futuros hijos o hijas también.

1 comentario:
Pero si en el fondo estas hecha una madraza.
Todos sabemos que la ilusion de tu vida es ir a la piscina en bata y con rulos... y sin nada debajo, excepto la lenceria negra, claro, jejejeje (confio que este blog, auqn este dedicado a el indio, no sea leido por el).
Por cierto, que todas esas madrazas, en unos años, serán crulemente abandonadas por sus hijos, y buscaran nuevas diversiones en la piscina, y esta vez, probablemente sin... bizcocho.
Feliz día, Mamá Capricho.
Say.
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